domingo, 1 de marzo de 2015

¡ARRIÉSGATE!

SEGUNDO DOMINGO CUARESMA 1 DE MARZO DE 2015 –LA TRANSFIGURACIÓN

MONICIÓN DE ENTRADA

-¡Buenos días, hermanas y hermanos!

¿Os imagináis que vamos al cine a ver una película y lo primero que aparece es el desenlace, es decir, el final de la historia? A nadie nos gusta que nos cuenten cómo termina una película, porque pierde la gracia. Preferimos ir descubriéndolo nosotros.

Sin embargo, algunas historias empiezan por el final; y por lo tanto desde el principio ya sabemos cómo van a acabar. Esto nos desconcierta puesto que, de momento, no entendemos nada. Es conforme vamos viendo la película cuando lo vamos entendiendo.

-Este domingo, la Palabra de Dios nos adelanta el final de una historia. No se trata de una película, sino de una historia real: la vida de Jesús y nuestra propia vida.
Jesús nos sube al Tabor y nos muestra quién es Dios y quiénes somos nosotros para Él.
Se nos anticipa la meta a la que estamos llamados: Vivir la misma vida de Dios, puesto que somos sus hijos amados.
Esto nos ofrece la posibilidad de afrontar esta vida de otra manera, como Jesús lo hizo. Pero al igual que ocurrió a los apóstoles, no podemos entenderlo con nuestro razonamiento y estrechez de miras.
Solo desde la fe, la confianza y la alegría de sentirnos hijos amados, podremos dar sentido a la aventura de la vida.



PERDÓN

Canto: En mi debilidad

-Señor, te necesitamos en nuestra vida; pero, con frecuencia no te dejamos actuar.

-Contigo todo es posible; sin embargo, nos cuesta confiar en ti.

-Sabemos que nos amas y que lo más importante es amar; aunque, muchas veces no vivimos de acuerdo al amor que recibimos.

-Nos da miedo arriesgarnos y nos conformamos con situaciones que son injustas.

-Señor, nos gustaría mirar siempre a través de tus ojos.




HOMILÍA

Todos hemos vivido alguna vez momentos que desearíamos perpetuar, momentos que ojalá nunca acabaran.

Todos hemos estado en lugares de donde nunca nos marcharíamos.

Todos hemos encontrado en nuestro camino a personas maravillosas.

Todos hemos visto sueños cumplidos.

Todos nos hemos sentido amados.

Todos hemos vivido situaciones de Tabor…

Pero también hemos visto llegar momentos difíciles, situaciones dolorosas que nos han paralizado.

Hemos sentido desgarrado nuestro corazón ante la enfermedad o la muerte de algún ser querido.

Hemos vivido con impotencia situaciones de injusticia.

Hemos sentido el miedo y la desconfianza.

Nos hemos llegado a conformar con muchas situaciones que se dan a nuestro alrededor por temor a perder nuestra seguridad.

Nos hemos encerrado en un caparazón para no seguir sufriendo.

Nos hemos olvidado de mirar más allá ignorando el dolor del hermano.

Nos hemos preguntado mil veces “dónde está Dios”.

Ante tantas contradicciones, nos sentimos perdidos.

Buscamos respuestas, con frecuencia en el lugar equivocado. Respuestas que no nos satisfacen.

Hoy Jesús nos dice dónde está la respuesta. La respuesta viene de Dios.

Y Dios lo único que nos dice es que nos ama, y que el amor lo vence todo. Él es el amor.

Jesús da su vida por amor. Se arriesga, se abre, se desgarra, aun sabiendo que va a doler. No busca respuestas. Se fía y se lanza.

Llegar a la meta supone pasar por la cruz. Pero la cruz no es un fracaso. Ni tampoco es el final. Es parte del camino.

Lo que se nos olvida con frecuencia es que el camino no lo hacemos solos. Tenemos hermanos. Caminamos juntos. Y Dios no nos deja. Él vive en nosotros.

¡No tengas miedo! Todo va a ir bien. ¡Arriésgate! Baja del monte y acude a la plaza, allí donde Dios te necesita, donde te necesita tu hermano. Aunque duela, aunque duela mucho, nunca te rindas. Llegar a la meta lo merece todo. ¡Confía y no pierdas la alegría!  ¡No te rindas! ¡Todo va a ir bien!

Quisiera terminar con unas palabras del Papa Francisco:

“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades.”

(Video: poesía “No te rindas” de Mario Benedetti)

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PETICIONES

Responderemos: Jesús, ayúdanos.

1.-Queremos construir una Iglesia abierta y valiente, que no se calle ante las injusticias y que esté siempre al lado de los que más lo necesitan. Jesús, ayúdanos.

2.-Queremos que las personas que sufren encuentren en ti la fuerza que necesitan para salir adelante. Jesús, ayúdanos.

3.-Queremos perder el miedo a arriesgarnos por ti, aunque nos duela. Jesús, ayúdanos.

4.-Queremos que haya paz entre los hombres. No queremos pelearnos ni tratar mal a nadie. Queremos acoger y respetar a los que piensan diferente. Jesús, ayúdanos.

5-Queremos estar alegres, aunque tengamos dificultades. Queremos confiar y apoyarnos en ti. Jesús, ayúdanos.



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