lunes, 21 de enero de 2013

CAMBIAR LA REALIDAD...

Misa dominical 20 enero 2013

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Monición de entrada.

Buenos días.
Nos juntamos como todos los domingos en nuestro templo para seguir celebrando la vida. Hoy es el segundo domingo del tiempo ordinario. El tiempo ordinario, el día a día, la rutina de la vida familiar, laboral, social… Parece que hoy no hay nada que celebrar. O al revés, que hoy se puede celebrar todo. Celebramos los pequeños gestos, las pequeñas alegrías, las dificultades grandes o menos grandes por la que pasamos día a día sin grandes solemnidades. Muchos de nosotros, vecinos de Valdefierro, están pasando momentos difíciles de verdad: por la crisis, el paro, por problemas familiares, de salud, situaciones de desamor… Sin embargo insistimos en que venimos a celebrar.  ¿Es posible celebrar así? El evangelio de hoy nos propone cambiar la realidad con la presencia de Jesús. Una celebración normal, unas bodas de unos amigos, que gracias a la presencia de Jesús, con la fe de su madre, María, resulta una celebración especial y recordada por todos los discípulos. Quizá si nosotros dejamos a Jesús estar en nuestras vidas también podemos cambiar las situaciones del día a día y disfrutar las pequeñas cosas como momentos especiales y únicos, como pequeños milagros y también vivir los problemas con menos preocupación, los sufrimientos con menos dolor, con más esperanza y sobre todo con mas amor, más solidaridad, más consuelo.
Vamos a celebrar entonces que día a día Jesús nos ayuda a vestir de fiesta nuestra rutina diaria.


Acto penitencial

En nuestra rutina diaria, nuestros problemas pequeños o grandes, nuestras obligaciones y nuestro cansancio nos alejan de ti, Jesús. Señor ten piedad.
Cuando celebramos las pequeñas alegrías de cada día muchas veces no te invitamos a nuestras celebraciones, Jesús.  Cristo ten piedad.
No nos creemos de verdad el cambio que puedes dar en nuestras vidas y en nuestro mundo y por eso no siempre te buscamos con el corazón. Señor ten piedad.

Monición a las lecturas.


Hoy las lecturas nos animan a la alegría, alegría compartida y en la que todos podemos participar cada uno desde nuestra única manera de sentir y vivir la realidad. Tenemos que empezar sintiendo que Dios nos quiere desde el principio, de una manera muy especial, como quisieron expresar en la primera lectura. Pablo, en su carta, nos recuerda que cada uno tiene algo exclusivo que aportar y que todos somos necesarios para que la fiesta de la comunidad sea más completa. Y en el evangelio revivimos uno de los momentos más festivos de la vida de Jesús. Sin una razón particular, Jesús cambia una fiesta corriente en algo especial y único. Jesús nos ayuda a vivir cada momento festivo de nuestra vida con una alegría especial.

Oración de los fieles

Por la Iglesia, para que sepamos apreciar el don de la alegría que Jesús nos ofrece y lo contagiemos a nuestro mundo, teniendo siempre especialmente presente a aquellos que más sufren por cualquier causa.  Roguemos al Señor.
Por todos aquellos que no pueden vivir la alegría, por todos los que sufren como consecuencia del paro, de la enfermedad, de la falta de amor, para que encuentren en nosotros solidaridad y consuelo. Roguemos al Señor.
Por todos los matrimonios y familias de Valdefierro, para que siempre vivamos y nos mantengamos unidos, aprendiendo a vivir con el amor y la generosidad con la que nos ama Dios. Roguemos al Señor.
Por nosotros, niños y niñas de Valdefierro, para que nunca nos falte la alegría y la sonrisa, y siempre estemos atentos para intentar alegrar a todos los que nos rodean. Roguemos al Señor.
Por todos los que estamos hoy aquí, para que entendamos que el amor infinito de Dios hacia los hombres, nos transmite la responsabilidad de entregar todo nuestro amor hacia quienes más lo necesitan. Roguemos al Señor.
Para que apreciemos los que cada uno puede aportar en la construcción de nuestra comunidad parroquial. Roguemos al Señor.
Por todas las personas que viven en países en los que hay violencias, guerras, hambre y explotación, para que encuentren en el amor la fuerza para seguir y vivir con alegría. Roguemos al Señor

Ofertorio


Invitamos a que todo el que quiera, desde su sitio, y partiendo de los dones que el Espíritu ha puesto en cada uno de nosotros, ponga en común, como una ofrenda, aquella habilidad, aquella característica particular que puede ayudar a vivir con más alegría a todos los demás miembros de la comunidad de Valdefierro.

(Gracias a Editorial Verbo Divino, http://www.verbodivino.es, por el magnífico vídeo que disfrutamos en la acción de gracias, "Razón de la alegría")

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