jueves, 8 de diciembre de 2016

¡CONVIÉRTETE!



SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO. 4-12-16. 

 

Monición de entrada.


El domingo pasado, el primero del Adviento, nos acordábamos de los mayores: de su experiencia, de su amor sereno y pausado y de todo lo que podemos aprender de ellos para seguir la huella de Jesús.

Como tenemos claro que esa huella la tenemos que vivir en familia, hoy nos vamos a acordar de otros parientes que viven alrededor de nuestro núcleo familiar y que casi nunca hablamos de ellos, porque a veces los consideramos como de segunda. Los de primera son los padres, los hijos y los hermanos, y a veces los abuelos. Los que yo llamo de segunda son los tíos, primos, sobrinos, cuñados… Pero en muchas ocasiones son tan importantes o más que los de primera.

Porque hay veces que nos llevamos mejor con un primo o una prima que con un hermano, tanto de pequeños jugando como de mayores, e incluso de ancianos. Los sobrinos y sobrinas, los tíos o las tías muchas veces son nuestro ojito derecho, y, como diría una que sale por la tele, por ellos MAAAA…..TO.

De esos “parientes de segunda” podemos aprender muy bien (o enseñar, según en el lado que estemos) a seguir esa huella. Y si no preguntárselo a Jesús, que en el evangelio de hoy tiene a su primo Juan el Bautista allanándole el camino. Decía a voz en grito por las calles: ¡Conviértete!, porque detrás de mí viene el que bautiza con Espíritu Santo. Y esa es la frase que hoy nos da la familia como regalo en nuestra misa. (Abrir el regalo).

Si abrimos los ojos y los oídos a esos familiares que nos quieren, estaremos cada vez más cerca de Jesús, estaremos haciendo Adviento y preparando su llegada.

Peticiones de perdón.


1. Por las veces que cerramos los cinco sentidos a los de nuestro alrededor y solo nos preocupamos de nosotros mismos, Señor, ten piedad.

2. Por las veces que nos encerramos entre las cuatro paredes de nuestra casa y no abrimos las puertas a los demás, Cristo, ten piedad.

3. Por las veces que cerramos nuestras fronteras a los que no son como nosotros, a los que no son de nuestra familia, Señor, ten piedad.

Moniciones para las lecturas.


¡Qué bonito escuchar esta primera lectura del profeta Isaías! Parece que estemos en el país de las maravillas. Ese es el verdadero reino de Dios que tenemos que crear en la tierra siguiendo sus huellas.

San Pablo nos dice, a través de su carta a los romanos en la segunda lectura, que tengamos esperanza en que vendrá el reino de Dios, y que él nos dará paciencia y consuelo en los momentos difíciles.

Juan el Bautista en el Evangelio, no se anda con chiquitas: él se reduce ante Jesús, que viene detrás, pero es capaz de llamar raza de víboras y quemar en la hoguera a las personas o a la paja que no da fruto.

Peticiones.


1. Por todas las personas que nos ayudan a no quedarnos solo en lo superficial, para que nos superemos y crezcamos en lo bueno. Te lo pedimos, Señor.

2. Por las familias que están en crisis, donde hay víctimas de la violencia doméstica, de la soledad y de las injusticias. Te lo pedimos, Señor.

3. Para que Jesús nos enseñe a abrir nuestro corazón a cualquier ser humano y aprendamos a considerarle como miembro de nuestra familia, la familia de los cristianos, los hijos de Dios. Te lo pedimos, Señor.

4. Por todos los que aquí nos reunimos domingo tras domingo, para que la familia parroquial de Valdefierro se haga notar en una vida mejor para todos los vecinos del barrio. Te lo pedimos, Señor.

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